//
estás leyendo...
Opinión

Adiós, Presidente…

Ya es noticia: José Luis Rodríguez Zapatero no se presentará a las próximas elecciones generales. La especulación y la incertidumbre en torno a su permanencia, que ya prácticamente se habían convertido en declaración cuando en Navidad aseguró que había tomado una decisión, se ha confirmado por boca del propio Presidente del Gobierno: “No voy a ser candidato”, anunciaba hoy en un discurso lanzado en el comité federal del PSOE. “Hemos podido cometer errores, pero hemos dado la cara en todo momento. Nos estamos dejando la piel en la batalla diaria de la crisis”, iniciaba Zapatero su intervención sobre la crisis económica.

Una vez más, un nuevo presidente abandona el poder perseguido por millones de críticas y abucheos por parte de una sociedad con más de 4 millones de desempleados.  Dos legislaturas que han encontrado en su final el cáncer que ha acabado con ella, una crisis demasiado potente como para solucionarla con reformas desde arriba. Sin embargo, no podemos olvidar que han sido 8 años, y que en este largo tiempo España ha vivido una etapa de máxima prosperidad, la mejor época de su economía. Un capitalismo en alza, una burbuja que nos permitía vivir al límite de nuestras posibilidades… Pero que de la noche a la mañana explotó en la cara de 4 millones de españoles. Y de sus familias. Y del Presidente.

Zapatero nos deja, más envejecido y con aspecto más cansado que cuando empezósu mandato, con ilusión, credulidad y afán izquierdista. No lo olvidemos, se marcha también quedará marcada de importantes avances en materia de derechos (Ley de Dependencia, Ley de Memoria Histórica, Ley del Aborto) y de igualdades (Ley del Matrimonio homosexual y Ley de Igualdad). Pero ha sido un presidente de izquierdas que no hemos terminado de conocer en estos últimos años. Así lo escribe Juan José Millás en El País. No podría hacer otra cosa que concluir con parte de este sutil artículo:

“Es el primer presidente de izquierdas que ha gobernado este país desde la democracia; que le ha interesado más la política que el poder; que no ha sabido o no ha querido llevarse bien con los medios de comunicación (y que dio libertad a aquéllos a los que podía controlar (TVE)); que durante sus mandatos se ha avanzado en temas de igualdad y derechos civiles más que en los últimos cien años; que es una rara mezcla de ingenuidad y astucia, de humildad y arrogancia; que al menos durante su primera legislatura se creía todo lo que decía; que es un feminista radical. Sabemos también que la derecha, a la que nadie ha irritado tanto como él, ha dicho que su capacidad para el Mal (con mayúsculas) carece de límites, que es un tontiloco, que sus formas suaves ocultan a un lobo sediento de sangre, que es un resentido, un simulador, un visceral con obsesiones políticamente inconfesables, que es un inconsistente, un tonto, un inútil, un bobo, un incapaz, un acomplejado, un cobarde, un prepotente, un mentiroso, un inestable, un desleal, un perezoso, un pardillo, un irresponsable, un revanchista, un débil, un arcángel, un sectario, un radical, un chisgarabís, un maniobrero, un indecente, un loco, un hooligan, un propagandista, un chapucero, un excéntrico, un disimulador, un estafador, un agitador, un fracasado, un triturador constitucional, un malabarista, un mendigo de treguas, un traidor a los muertos…

Sabemos que ha legislado a una velocidad de vértigo sobre lo visible, pero también sobre lo invisible: durante su primer mandato, por ejemplo, se suprimió la tartamudez como causa de exclusión en el acceso al empleo público, se incrementó en un 30% la inserción laboral de personas con discapacidad, se aprobó la ley que reconocía la lengua de signos (una antiquísima reivindicación del colectivo de sordos) y la asistencia gratuita a personas con discapacidad, sabemos que eliminó de la ley del divorcio la necesidad de que hubiera un culpable… Sabemos que cuando afirmaba que se proponía quitar el poder a los poderosos y entregárselo a los ciudadanos estaba convencido de que podría hacerlo.

Sabemos que le dolía de verdad el hecho de que los ciudadanos solo votasen cada cuatro años, mientras que los poderosos lo hicieran todos los días del año. Sabemos que al poco de llegar a La Moncloa dijo que su biografía estaba por llegar. Sabemos que tenía un lado visionario tan peligroso para él como para los contribuyentes. Sabemos que ese lado visionario fue el que le condujo a creer que estaba destinado a acabar del todo con ETA o a detener el avance de la crisis con solo ordenárselo. Sabemos que en septiembre de 2010 se reunió en Nueva York con los banqueros y los representantes de los fondos de inversión más importantes de EE UU para pedirles árnica. Sabemos que aquella reunión fue lo más parecido a la escena de un presidente constitucional solicitando clemencia ante un Gobierno de facto. Sabemos que a partir de entonces (aunque ya antes) Zapatero empezó a hacer todo lo contrario de aquello en lo que había creído. Sabemos que comenzó a gobernar sin convicción. Sabemos que si en ese momento hubiera dimitido, dejando que hicieran el trabajo sucio quienes creían en la necesidad (y en el placer) de ensuciarse, hoy sería un mito de la izquierda. Sabemos que el destino de todos nuestros presidentes es salir mal de La Moncloa. Sabemos que Zapatero creía que escaparía a ese destino. Ya sabemos que no.

Sabemos que dijo que no nos decepcionaría.

Sabemos que nos decepcionó (quizá que se decepcionó a sí mismo)”.

Ahora se abre para España un camino incierto que la oposición ya empieza a recorrer. Solo nos queda por ver quién será capaz de solucionar la papeleta.

Texto íntegro del discurso de Zapatero: http://www.elpais.com/articulo/espana/texto/integro/intervencion/Zapatero/Comite/Federal/PSOE/elpepuesp/20110402elpepunac_7/Tes

Vídeo de su despedida: http://video.publico.es/videos/0/87930/1/recent

Datos sobre el porcentaje de parados en Europa: http://www.google.com/publicdata?ds=z9a8a3sje0h8ii_&met=unemployment_rate&idim=eu_country:ES&dl=es&hl=es&q=numero+de+parados

Anuncios

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Última hora

Error: Twitter no responde. Por favor, espera unos minutos y actualiza esta página.

Yo

Susana Martínez Monfort; 19 años. Estudiante de Periodismo y Estudios Ingleses.

Únete a otros 10 seguidores

Estadísticas

  • 11,561 visitas
A %d blogueros les gusta esto: