//
estás leyendo...
Cultura

El espacio sin humo es ya una realidad

Arranca el nuevo año, y en esas mesas antaño decoradas con pequeños cacharros de cerámica o cristal esperando ser encenizados, reposará a partir de ahora un vacío. Un vacío de aire limpio. Un vacío quizás de gente que optará por no sentarse en lugares nítidos; o un vacío de los que se encuentren así, vacíos, sin ese fiel acompañante entre sus dedos.

Las primeras 24 horas de la ley antitabaco transcurrieron sin más percances que 311 denuncias. Hoy ya alcanzan las 860 demandas de voces que, antes acalladas, se han visto hartas de respirar un aire maculado, y han decidido seguir las recomendaciones de ánimo de la ministra de Sanidad. Así lo ha comunicado Facua, Federación de Asociaciones de Consumidores en Acción, una de las encargadas de recoger las denuncias y enviárselas después a las consejerías de Sanidad de cada comunidad autónoma, para que realice la inspección conveniente.

En ninguna esquina de los hospitales se permitirá fumar ya, los niños podrán corretear por los parques sin que los padres y otros jóvenes saquen su cajetilla mientras los observan, en el suelo junto a las barras de los bares ya no tropezaremos con decenas de colillas amontonadas, y las zonas reservadas de cafeterías y restaurantes dejarán de ser una sauna visual. Ese espacio público que curiosamente el tabaco ayudaba a configurar ya no será igual que antes. Charlaremos con un café caliente entre palabra y palabra, o junto a una cerveza refrescante para los amantes de esta bebida. Y para aquellos que no puedan contener las imperiosas ganas de recurrir a la nicotina, la calle se convertirá en su único aliado.

No nos sorprendamos, muchos países ya practican leyes semejantes desde hace tiempo, y es habitual que cueste al principio. Irlanda fue pionera en esta prohibición, en Alemania entró en vigor esta ley en 2008, aunque existen variaciones entre los distintos lander, y en Inglaterra tampoco se permite fumar en lugares públicos y cerrados desde 2007; sin olvidar Finlandia, Italia o Francia, entre otros, con mayor o menor éxito de aplicación.

El New York Times indicaba que esta ley “podría convertir al país en uno de los estados sin humo más severos de Europa”, ya que “la ley prohíbe fumar en todos los lugares públicos cerrados, aunque los hoteles podrán reservar un 30% de sus habitaciones a los fumadores”. Pero, ¿qué significa una ley severa en este caso? Escuchar la palabra “prohibir” asusta a muchos; recuerda a impedimento y, en cadena, a límite de libertad. Pero no olvidemos que también existen unos derechos, los de aquellos afectados por un humo que no quieren respirar. Es, pues, una solución  a este duelo, un acuerdo entre las partes: “humo, sí, pero sin molestar”, sería la síntesis de la ley.

Arranca así una nueva etapa en la historia del tabaco en España. Un nuevo compromiso legal, para algunos demasiado restrictivo, para otros apropiado para garantizar a los demás un espacio respetable y sin humo. La portavoz del comité electoral del PSOE, Elena Valenciano, ha declarado que el objetivo fundamental “es proteger la salud de la mayoría de la población”, y por lo tanto se trata de un propósito “bueno” que hay que tratar de conseguir.

Entre todo este asunto,  un detalle no tan mencionado es que nos debatimos entre detener un riesgo para la salud humana o evitar un problema para la salud ambiental, el que cientos de estufas en las terrazas de las cafeterías crearán a partir de ahora. El aire de las calles plagadas de bares concurridos se contaminará y acabará afectándonos en cadena. Sin embargo, existe un interés económico por parte de los dueños de estos establecimientos, que no cederán a la posible pérdida de una parte de su clientela, demasiado numerosa aún hoy en día, que exigirá al menos una mesa, esta vez junto a un cacharro negro y mucho menos estético esperando ser encenizado. Qué malos son los vicios.

Anuncios

Comentarios

Un comentario en “El espacio sin humo es ya una realidad

  1. Yo que no fumo… estoy encantado, para qué voy a negarlo. Esto de poder ir a discotecas o a bares sin después apestar a tabaco es como algo… imposible. Este quejarse de la gente es la típica niñería de quejarse cuando le quitan un capricho. Hacen un favor a la sociedad en el campo de la salud, especialmente a aquellos que no fumamos. ¿Que perderán dinero por la falta de venta? No hay de qué preocuparse: los seres humanos son lo suficientemente astutos como para buscar nuevos negocios.

    La gente dice que no nos quejamos. Nos quejamos, pero pasan de nosotros. Creo que “el español” es chulo por naturaleza. Y claro, ¿qué pasa al final? Que hay que hacer un ley, porque la gente no es compasiva con aquellos que no queremos tragarnos humo.

    Publicado por cristiaserrano | 04/01/2011, 23:26

Última hora

Error: Twitter no responde. Por favor, espera unos minutos y actualiza esta página.

Yo

Susana Martínez Monfort; 19 años. Estudiante de Periodismo y Estudios Ingleses.

Únete a otros 10 seguidores

Estadísticas

  • 12,428 visitas
A %d blogueros les gusta esto: